Existen varias razones por las que este texto pudo haber venido a parar delante de tus ojos, bien puede ser que algún maestro amante de la escritura te dejara como tarea leerlo, aunque no me extrañaría que tú mismo fueras un amante de la escritura en busca de consejos para mejorar, o incluso creo, y me temo que ésta es la causa más común, que llegaste a él por pura, mera y llana casualidad, como quien tropieza sin habérselo propuesto, con una moneda de a diez. No te hace inmensamente rico, pero de seguro algún beneficio obtendrás de ella.
Bueno, vayamos al grano y ojalá la moneda de a diez se convierta, por lo menos, en un billete de cincuenta.
UNO
Piensa antes, durante y a la hora de revisar, a dónde quieres llegar, cuál es la idea que planeas transmitirle a tu lector con cada párrafo y con el texto en general. Si no sabes lo que realmente pretendes dar a entender ¡mejor no escribas! O no aún, aclara tu mente, ordena tus ideas y jerarquízalas, o de otra forma traerás a tu pobre lector dando vueltas y tumbos, absolutamente perdido y exhausto en el bosque de tus argumentos. Ni la mismísima caperucita roja se encontraría tan extraviada.
Estés escribiendo un cuento, un ensayo, o una tarea que parece sólo estarte quitando el tiempo, debes reflexionar tus ideas principales, de preferencia escríbelas antes. No subestimes para nada la gran ayuda que te pueden traer unas cuantas ideas centrales bien pensadas, es ahorrarte la mitad del tiempo y el esfuerzo.
DOS
Ejemplifica. Si una persona te especificara que un oxímoron es una figura retórica que multiplica el sentido de una frase al utilizar dos términos contrapuestos, prácticamente es seguro que te quedarías muy confundido, pero entenderías cien veces mejor si esta misma persona, al terminar de pronunciar su complicadísima definición de enciclopedia, te dijera: “Es como decir luz oscura” o “Un buen ejemplo es el silencio ruidoso”. Así todo parece más claro ¿No lo crees? ¿A quién no le pasa que cuando le intentan explicar algo demasiado abstracto, sin poner algún ejemplo, el cerebro simplemente no logra asimilarlo?
Esto, además de aterrizar cualquier concepto que se maneje en un texto, le da dinamismo, saca al lector de entre pilas de palabrerías y lo remite a algo más concreto, tangible y cercano. Mientras más general y popular sea tu ejemplo, mejor.
TRES
Intenta convencer al lector, no seas un escritor pasivo y sin opinión. Aprópiate de tus argumentos, incluso cuando el tema no te interese mucho, toma ciertas ideas tuyas, o de otras personas, y defiéndelas. Imagina mientras escribes, que te encuentras en un debate o una mesa redonda, y tú eres uno de los exponentes, habrá otras personas en ese debate que no están de acuerdo con tus ideas ¿qué les dirías para convencerlos? Si ellos quisieran tirar tus argumentos ¿En qué se basarían y de qué forma lo evitarías?
De esta forma tienes un punto de vista más amplio de la temática y te adelantas a diversas dudas y/o argumentos en contra que puedan surgirle al lector.
CUATRO
Mantén interesado al lector. No sólo escribas un reporte que entregar en la escuela o el trabajo. Intenta ir un poco más allá. Sólo piénsalo un momento: Si tú te aburres al escribir tu texto, siendo que estás usando tu cabeza para argumentar, unir ideas y darles coherencia, ahora imagínate lo aburridísimo que ha de estar tu pobre lector. No seas egoísta y si quiera haz lo que esté en tus manos para que pase un rato agradable frente a tus letras. Piensa en esos pobres maestros que deben revisar treinta, o cuarenta trabajos del mismo tema, para leer una y otra vez lo mismo, y encima de todo ¡dicho con la misma monotonía! ¿Se te ocurre algo para que ese profesor se interesara en tu texto? Y si aún eres estudiante ¿qué harías para llamar su atención?
Regálale un poco de tu tiempo y esfuerzo al lector, y si el lector no te importa para nada, al menos hazlo por ti, escribir puede ser tan divertido como tú lo quieras.
CINCO
Por último pero no menos importante: Lee. Si ya lo haces, continúa, aliméntate. Si no, hazlo. Date la oportunidad, no dejes que un “leer no es lo mío” te cierre las puertas a innumerables mundos y mentes que sólo te ayudarán a mejorar. Inténtalo. No todos los libros serán de tu agrado, eso te lo garantizo desde ahora, pero hay otros cientos que fueron escritos únicamente para ti. Escribir correctamente no es sencillo, y sin leer, es prácticamente imposible.
Podría seguir dando, aunque sobre todo recibiendo, consejos y consejos de cómo escribir mejor. Pero por ahora con cinco son suficientes. No los tomes como reglas inamovibles, pero tampoco los deseches sin haberlos puesto a prueba.
¿Y tú qué dices? ¿Encontraste en éste texto más de diez pesos?