A Rocko
Te sostienes sobre cuatro pilares
de vaguedad innata
ininterrumpida.
En un eterno aura de suspenso
Dejas por la mañana
dormida en la cama tu sonrisa,
ella descansa por ti los esfuerzos.
Cargas en la espalda
el murmullo de dos secretos
ese, que forma parte de tu misticismo incauto
y el que forma parte
de mi palpitar irreflexivo
de mi conciencia represiva
La fuerza se te ajusta al cuerpo
A la mandíbula
A los brazos
Eres la voz rasposa y aburrida
la mirada ligera, inquieta y desordenada
el pozo al que caí sin darme cuenta
Llevo clavadas en el morbo
las tres manecillas del reloj,
tres raíces de tanta espera
Eres tu nariz recta
y el silencio incómodo
Se me figura a veces
que en lugar de ojos
tienes dos carbones encendidos
Y en lugar de brazos,
alas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario