martes, 4 de enero de 2011

¿Cómo leer un poema?



Cuando, de pronto e inesperadamente, alguien cerca de nosotros pronuncia la palabra “poesía”, inmediatamente se viene a nuestras cabezas una cadena de pensamientos que seguramente trae entre ellos a Shakespeare, el amor, la intelectualidad y la cursilería, y si no me equivoco, a esta cadena la sustituye un sentimiento general de de asco ante la miel y las innumerables tonterías que  se desprenden de dos enamorados. “La poesía es para cursis o intelectuales”, concluyen sin ninguna otra reflexión.

Pues no puede haber una conclusión tan atropellada y falsa. Es cierto, y admito, que leer poesía no resulta una tarea fácil, pero cualquiera puede llegar a dominarlo. Como para cualquier actividad, para la lectura hay cosas que deben hacerse y cosas que ni por error.
Si realmente quieres entender un poema ¡Pon atención! Es el primer paso. No puedes estar contestando el teléfono, ni cocinando, ni ocupando tu cerebro en veinte cosas que pretendes hacer al mismo tiempo, y antes de que lo pienses: absolutamente no puedes estar viendo la televisión mientras lees.

Cuando lees un poema debes soplar tu intimidad hasta formar una burbuja, y encerrarte ahí. Bastará una punta afilada para romperla, pero te será muy útil para concentrarte. Si estás empezando con esto de leer poesía, busca de preferencia lugares apartados del ruido y de la gente, cuando ya tengas más experiencia, será más sencillo para ti sacar tu burbuja y aislarte casi en cualquier lugar.

En un poema cada palabra es importante, qué digo importante… ¡Importantísima! Hay autores que piensan durante horas qué palabra quedaría mejor en el espacio vacío de su poema, todo para que tú, en un dos por tres, termines de leerlo y encima digas que no te gustó. Dales tiempo a las palabras, estúdialas. ¿Por qué sería que el autor eligió esa palabra entre tantas otras que existen? ¿Qué encontró en ella que no vio en las demás?

Apuesto a que todos entenderíamos más la poesía si supiéramos ver en las palabras la perfección de la exactitud. Tomemos como ejemplo un famoso poema de Pablo Neruda que dice en su primer verso: “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”, ahora cambiemos el adjetivo tristes por diferentes sinónimos; algo así como “Puedo escribir los versos más afligidos esta noche” o “Puedo escribir los versos más abatidos”, o incluso “los versos más dolientes” ¿Verdad que no es lo mismo? ¿No crees que la palabra tristes suena mejor que todos sus sinónimos? Y ¿no crees que el autor reflexionó todo esto antes de escribir? ¡Claro que lo hizo! con cada palabra, cada expresión, cada imagen y cada espacio. Lo menos que podemos hacer es valorar el esfuerzo y leer con la misma determinación.

Un poeta es un arquitecto, cada clavo, escalón y ladrillo, fue escogido especialmente para formar la torre más hermosa, más firme.

También es necesario, no sólo que la aprecies, sino que te sumerjas en la atmósfera del poema ¿A qué me refiero con esto? Prende el switch de tus sentidos y de tu imaginación. Si Cortázar te dice “Toco tu boca, con mi dedo toco tu boca” no sólo pases los ojos sobre el verso sin pena ni gloria, sino haz un esfuerzo por sentir ese dedo que acaricia tus labios, con amor, con ternura o con deseo. Dibuja una escena en tu mente que se relacione con el dedo, con la boca, y con la sensualidad que esta oración emite. Pinta por dentro tu burbuja de la intimidad, dale textura y olor, sonido y temperatura. Permite que el poema te envuelva.

De igual forma es conveniente, por no decir indispensable y fascinante, dedicarle varias releidas al poema. Al leer  poesía entras en un ámbito muy personal del autor, sea cual sea el tema que se aborde, la perspectiva casi siempre es muy individual, por lo que no es tan simple entender el sentido de lo que leemos. Si es posible realizar la lectura en voz alta, y digo “si es posible” porque no te quiero ver en el transporte público leyéndole “Táctica y estrategia” al perplejo conductor... muy seguramente se enamoraría de ti. Pero volvamos a la lectura en voz alta. Dale entonación y tiempo, pero no como cuando ibas en la primaria y participabas en declamación, sino solamente siguiendo los puntos y comas, y  con un ritmo propio del sentimiento, con esto me refiero al sentimiento que te evoque el poema.
 No intentes impresionar a nadie con tu buena lectura poética, sólo lee para ti mismo.

Un punto que es de suma importancia por muy tonto que parezca, es hacer hincapié en la connotación, es decir, lo que se lee en un poema casi nunca se debe tomar literalmente. Es como si al leer el poema Amor Amor de Gabriela Mistral , en la parte que dice “habla lengua de ave” me imagino una persona que, al abrir la boca, tiene en lugar de lengua un pequeño pajarito atado entre los dientes ¡Qué cosa tan extraña e ilógica sería aquella!

 A lo que la autora hace referencia es, posiblemente, a que desea poseer la libertad para decir algo. Las aves vuelan, el valor es símbolo de libertad, por lo tanto una lengua de ave es una lengua libre. O también puede ser que esté haciendo referencia  al canto de un pájaro, al trino, es decir que quisiera decir cosas dulces y agradables como trinos de pájaro. Lo que definitivamente la autora no quiso decir, es que pretenda, algún día, llevar un montoncito de plumas en lugar de lengua. Sería, sin lugar a dudas, demasiado incómodo.

Leer poesía, una vez que se le ha agarrado el modo, es uno de los grandes placeres a los que uno se puede someter. Tomar nociones como la muerte, el amor, el miedo, para darles cara y una identidad. Nombrar lo innombrable, y hacerlo con la mayor exactitud, con la palabra idónea que parece haber sido creada sólo para llenar ese hueco en el verso.

No, la poesía no es sólo para cursis e intelectuales, la poesía puede ser para ti, si le das la oportunidad.

2 comentarios:

  1. ti falto una letra capital!!!!! pero creo que hmmm la compensaste con el no... XD tk!!!
    M.A.

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  2. olvidqalo ya vi que fue toda la palabra.... asi qeu ...te faltaron letritas en negro XD

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